FUNDACIÓN DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO DE LA LITERATURA

viernes, 15 de abril de 2011

ANÁLISIS LITERARIO DE ¨LA MUJER¨ DE JUAN BOSCH

La mujer

Juan Bosch
La carretera está muerta. Nadie ni nada la resucitará. Larga, infinitamente larga, ni en la piel gris se le ve vida. El sol la mató; el sol de acero, de tan candente al rojo, un rojo que se hizo blanco. Tornose luego transparente el acero blanco, y sigue ahí, sobre el lomo de la carretera.
Debe hacer muchos siglos de su muerte. La desenterraron hombres con picos y palas. Cantaban y picaban; algunos había, sin embargo, que ni cantaban ni picaban. Fue muy largo todo aquello. Se veía que venían de lejos: sudaban, hedían. De tarde el acero blanco se volvía rojo; entonces en los ojos de los hombres que desenterraban la carretera se agitaba una hoguera pequeñita, detrás de las pupilas.
La muerta atravesaba sabanas y lomas y los vientos traían polvo sobre ella. Después aquel polvo murió también y se posó en la piel gris.
A los lados hay arbustos espinosos. Muchas veces la vista se enferma de tanta amplitud. Pero las planicies están peladas. Pajonales, a distancia. Tal vez aves rapaces coronen cactos. Y los cactos están allá, más lejos, embutidos en el acero blanco.
También hay bohíos, casi todos bajos y hechos con barro. Algunos están pintados de blanco y no se ven bajo el sol. Sólo se destaca el techo grueso, seco, ansioso de quemarse día a día. Las cañas dieron esas techumbres por las que nunca rueda agua.
La carretera muerta, totalmente muerta, está ahí, desenterrada, gris. La mujer se veía, primero, como un punto negro, después, como una piedra que hubieran dejado sobre la momia larga. Estaba allí tirada sin que la brisa le moviera los harapos. No la quemaba el sol; tan sólo sentía dolor por los gritos del niño. El niño era de bronce, pequeñín, con los ojos llenos de luz, y se agarraba a la madre tratando de tirar de ella con sus manecitas. Pronto iba la carretera a quemar el cuerpo, las rodillas por lo menos, de aquella criatura desnuda y gritona.
La casa estaba allí cerca, pero no podía verse.
A medida que se avanzaba crecía aquello que parecía una piedra tirada en medio de la gran carretera muerta. Crecía, y Quico se dijo: "Un becerro, sin duda, estropeado por un auto".
Tendió la vista: la planicie, la sabana. Una colina lejana, con pajonales, como si fuera esa colina sólo un montoncito de arena apilada por los vientos. El cauce de un río; las fauces secas de la tierra que tuvo agua mil años antes de hoy. Se resquebrajaba la planicie dorada bajo el pesado acero transparente. Y los cactos, los cactos coronados de aves rapaces.
Más cerca ya, Quico vio que era persona. Oyó distintamente los gritos del niño.
El marido le había pegado. Por la única habitación del bohío, caliente como horno, la persiguió, tirándole de los cabellos y machacándole la cabeza a puñetazos.
-¡Hija de mala madre! ¡Hija de mala madre! ¡Te voy a matar como a una perra, desvergonsá!
-Pero si nadie pasó, Chepe: nadie pasó -quería ella explicar.
-¿Que no? ¡Ahora verás!
Y volvía a golpearla.
El niño se agarraba a las piernas de su papá, no sabía hablar aún y pretendía evitarlo. Él veía la mujer sangrando por la nariz. La sangre no le daba miedo, no, solamente deseos de llorar, de gritar mucho. De seguro mamá moriría si seguía sangrando.
Todo fue porque la mujer no vendió la leche de cabra, como él se lo mandara; al volver de las lomas, cuatro días después, no halló el dinero. Ella contó que se había cortado la leche; la verdad es que la bebió el niño. Prefirió no tener unas monedas a que la criatura sufriera hambre tanto tiempo.
Le dijo después que se marchara con su hijo:
-¡Te mataré si vuelves a esta casa!
La mujer estaba tirada en el piso de tierra; sangraba mucho y nada oía. Chepe, frenético, la arrastró hasta la carretera. Y se quedó allí, como muerta, sobre el lomo de la gran momia.
Quico tenía agua para dos días más de camino, pero la gastó en rociar la frente de la mujer. La llevó hasta el bohío, dándole el brazo, y pensó en romper su camisa listada para limpiarla de sangre. Chepe entró por el patio.
-¡Te dije que no quería verte má aquí, condená!
Parece que no había visto al extraño. Aquel acero blanco, transparente, le había vuelto fiera, de seguro. El pelo era estopa y las córneas estaban rojas.
Quico le llamó la atención; pero él, medio loco, amenazó de nuevo a su víctima. Iba a pegarle ya. Entonces fue cuando se entabló la lucha entre los dos hombres.
El niño pequeñín comenzó a gritar otra vez; ahora se envolvía en la falda de su mamá.
La lucha era como una canción silenciosa. No decían palabra. Sólo se oían los gritos del muchacho y las pisadas violentas.
La mujer vio cómo Quico ahogaba a Chepe: tenía los dedos engarfiados en el pescuezo de su marido. Éste comenzó por cerrar los ojos; abría la boca y le subía la sangre al rostro.
Ella no supo qué sucedió, pero cerca, junto a la puerta, estaba la piedra; una piedra como lava, rugosa, casi negra, pesada. Sintió que le nacía una fuerza brutal. La alzó. Sonó seco el golpe. Quico soltó el pescuezo del otro, luego dobló las rodillas, después abrió los brazos con amplitud y cayó de espaldas, sin quejarse, sin hacer un esfuerzo.
La tierra del piso absorbía aquella sangre tan roja, tan abundante. Chepe veía la luz brillar en ella.
La mujer tenía las manos crispadas sobre la cara, todo el pelo suelto y los ojos pugnando por saltar. Corrió. Sentía flojedad en las coyunturas. Quería ver si alguien venía. Pero sobre la gran carretera muerta, totalmente muerta, sólo estaba el sol que la mató. Allá, al final de la planicie, la colina de arenas que amontonaron los vientos. Y cactos embutidos en el acero.



El autor y su época
Juan Bosch es el autor de su importante y hermoso cuento “La Mujer”. Juan Bosch nació en la ciudad de La Vega el 30 de junio de 1909 y falleció el 1ro. de noviembre del 2001 en Santo Domingo.
Bosch es uno de los más destacados cuentistas latinoamericanos, escribiendo varias obras de distintos géneros, como ensayos de análisis sociológicos, novela, y más que nada sus cuentos que le han merecido el crédito de ser uno de los mejores cuentistas de América. Además se ha destacado como un político de alta sensibilidad, fundando dos de las más importantes organizaciones políticas de la República Dominicana, y por medio de las cuales llegó a ser Presidente de la República.


Tema
El tema de esta obra se centraliza en las miserias y necesidades de una familia campesina. Tal necesidad generó la violencia del marido contra su mujer, a la cual golpea dejándola casi por muerta tirada al borde la carretera.

Argumento
Todo se desarrolla en una comunidad campesina muy pobre y aislada donde la tierra es árida y poco productiva, lo que agravaba la producción económica de los moradores de esa comarca. El marido de la mujer de nombre Chepe, sale de su casa para la loma donde tenía conucos. Al despedirse dice a su mujer, con la cual tenía un hijo, que venda la leche de cabra y le guarde el dinero para cuando regrese. Por la precariedad y la carencia de alimento para el niño, la mujer decide dar la leche como alimento al niño para no dejarlo morir de hambre. Cuando regresa chepe a los tres o cuatro días, pide a su mujer el dinero de la venta de la leche. Ésta le contestó que no lo tenía porque la leche se había cortado. Inmediatamente le entró a golpes de una manera violentísima, al extremo de golpearla con tanta rudeza y la tiró al borde de la carretera dejándola casi muerta y sangrando por boca y nariz. En esos momentos se acercaba un hombre llamado Quico, y auxilio a la mujer al verla en el estado que estaba; la llevó a la casa, y allí trató de ayudarla. Pero Chepe su marido, volvió, y al encontrarla en la casa, volvió a golpearla y a echarla de la casa. Como fue en presencia de Quico, se abalanzó contra Chepe, y tomándolo por el cuello lo asfixiaba con una fiereza tal que ya casi se moría Chepe. La mujer al ver a su marido casi muerto tomó una piedra y golpeo bruscamente a Quico en la cabeza, cayendo de rodillas y luego bruscamente al suelo donde dejaba un charco de sangre y no se movió más. Así la mujer pagó a Quico, a quien la defendió para que Chepe, su marido no la matara.

Mensaje
El sentimiento de la mujer por su marido Chepe estaba por encima de toda la circunstancia al extremo de que siendo tal maltratada, prefirió atacar a quien la defendía de la violencia de su esposo, porque estuvo a punto de ser muerto por Quico, quien defendía dicha mujer. Por tanto el mensaje podría ser: en pleito de marido y mujer, quien se entremete en ellos, saldrá perjudicado.
Los personajes
Chepe, La Mujer, El Niño y Quico.

El ambiente
Una comunidad campesina, aislada y atrasada por sus tierras desérticas.
valores morales y sociales
En este cuento de Juan Bosch saltan a la vista dos valores principales: la caridad del ser humano, que se identifica con el dolor del otro, al extremo de exponer su propia vida. El otro valor manifiesto es la ingratitud de la mujer para con quien la está defendiendo de la violencia de su marido.
También se manifiesta la insensibilidad y la falta de consciencia del marido de la mujer, quien arremete contra la misma sin antes averiguar lo que ha sucedido. Además se presentan valores negativos como la agresividad, la indolencia de la mujer, la desesperación del niño, entre otros.

Recursos lingüísticos
Entre los recursos estilísticos empleados por el autor están: descripción, metáforas, reduplicación, hipérbole.
METAFORA: La carretera está muerta, nada ni nadie la resucitará.
El Sol la mató.
HIPERBOLE: Larga, infinitamente larga la carretera.
REDUPLICACION: Candente al rojo, un rojo que se hizo…
¡Hija de mala madre! ¡Hija de mala madre!
DESCRIPCION: …A los lados hay arbustos espinosos…pero las planicies están peladas. Pajonales a distancia y aves rapaces, cactos.
COMPARACION: La mujer se veía, primero, como un punto negro, después, como una piedra…
Punto de vista del narrador
El punto de vista del narrador es de testigo.
Nivel de lenguaje empleado
El nivel de lengua empleado por el autor es sociocultural.
Palabras desconocidas buscadas en el diccionario
CACTUS: especie de arbusto espinoso, propio de terrenos áridos.
CRISPADA: temblorosa.
ENGARFIADO: que tiene forma de garfio, que es un gancho para asir algo.
ESTOPA: especie de hierba que arde con facilidad.
FAUCES: bocas, tragaderos.
FRENETICO: lleno de ira.
PUGNANDO: actitud beligerante por hacer algo.

El mensaje
El mensaje de esta obra deja de manifiesto la denuncia de la miseria y la pobreza extrema de una comunidad olvidada donde su única fuente de manutención era la precaria agricultura y la crianza de cabras. Nos demuestra la precariedad de la tierra por la escasez de agua y la situación de enfrentamiento humano producto del poco discernimiento que la pobreza produce en su pensar y sentir. El autor muestra su sensibilidad ante tales precariedades humanas, y las que retrata de una manera impactante, dejando al lector con una sensación de amargura.

Para qué sirve la obra
Esta obra cumple una función artística de mucho significado, pues por medio del arte literario se puede crear consciencia de las situaciones humanas en cualquier orden del quehacer social. Además sirve para recordarnos un pasado, el cual nos muestra que la pobreza ha estado presente por mucho tiempo en las sociedades.


Juicio valorativo de la obra, opinión resaltando los valores esenciales, la calidad del tema y validez del mensaje; similitud de la situación con relación a nuestra realidad, personal, nacional o internacional.
Como juicio valorativo puedo expresar que la mujer es una obra de un gran contenido social, porque retrata una situación de la miseria propia de las regiones más pobres de nuestro país.
Puedo opinar que los valores que más resaltan en este cuento de Juan Bosch están la fidelidad incondicional de la mujer a su marido, que a pesar del maltrato, lo defiende. Otro valor es el sacrificio de lo que es capaz esta mujer, que además de la miseria, soportaba la violencia de su marido. Como valor negativo está la ingratitud de parte de la mujer, pues arremete contra Quico, quien la defendía para que su marido no la matara. En cuanto a la validez del mensaje, es importante este drama para despertar consciencia en nuestras comunidades que hoy están azotadas por la violencia intrafamiliar. La similitud con relación a nuestra realidad social, se presenta esta situación hoy con tanta frecuencia que es alarmante la violencia que se ejerce contra la mujer especialmente, donde muchas caen asesinadas por su marido, ocurriendo esto a nivel nacional y en todos los niveles de la sociedad, especialmente en los más deprimidos económicamente.

En lo internacional ocurre también en los países latinoamericanos caracterizados por el subdesarrollo y la miseria arrastrada desde siglos.
En lo personal me ha tocado ser testigo en algunos casos de violencia doméstica, pero gracias a Dios no he tenido ni quiero tener la experiencia de vivir situaciones partidas.

funideli